Para el mix de quesos: Mezclar todos los quesos (que estén a
temperatura ambiente) con la nata y el azúcar sin romper demasiado
la textura de ninguno. Simplemente homogeneizarlo, preferiblemente a
mano, sin utilizar mixers. Dejar reposar en la cámara. Para los
cristales ácidos de pomelo: Hacer un caramelo sin que nos coja
color (Retirar aproximadamente cuando el termómetro nos marque
150 º C). Verter esto sobre un silpat. Cubrirlo con otro ràpidamente
y estirarlo con un rodillo (si se nos ha enfriado, quedando muy gordo,
meterlo en el horno sobre una placa y repetir la operación de
estirado). Cuando esté todavía templado rallar sobre él
el medio pomelo y esparcir a modo de sal el ácido tartárico.
Volver a pasar el rodillo para penetrar estos últimos ingredientes.
Para el crujiente de galleta: Moler la galleta hasta que quede como
el polvo. Añadirle la mantequilla fundida, el azúcar y
una cucharada de agua. Mezclarlo bien y dejar que reposa durante un
mínimo de 6 horas en la cámara. Transcurridos estirar
la mezcla sobre un silpat con una espátula que lo arrastre muy
finamente. Hornear hasta que adquiera un color tostado, poco más
que el de una galleta María. Final y presentación: Hacer
dos quenelles con el mix de quesos y presentarlas en un plato. . A estas
pincharle unos cristales del caramelo de pomelo y colocar unos crujientes
de galleta Maria alrededor. Para que este postre en boca nos recuerde
más a una tarta de queso clásica podemos adornarla con
un poco de salsa de frutos rojos, frambuesa preferiblemente.