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Es
una de las primeras parroquias creadas tras la reconquista.
La fábrica de la iglesia se ha salvado gracias a la esbeltísima
torre octogonal mudéjar; en efecto, en 1870 se autorizaba
el derribo de esta iglesia, con la obligación de conservar
la torre. Esta carga fue suficiente para detener la demolición.
La
fábrica actual permite distinguir las diversas ampliaciones;
lo más antiguo corresponde al siglo XVII, con tres naves,
de mayor altura la central, cubiertas con bóveda de crucería
sencilla, y cuatro tramos hacia los pies. En el siglo XVI
se amplió en un tramo más, hacia la cabecera y un nuevo presbiterio
con ábside poligonal, todo cubierto con crucería estrellada.
De
esta segunda época es la torre mudéjar, de planta octogonal,
que se autorizaba a levantar en el año 1508; de estructura
similar a la de Santa María, es, sin embargo, más leve y delicada
y concentra el aroma musulmán de la ciudad: sin duda una de
las más bellas torres mudéjares aragonesas y la joya artística
de la iglesia.
El
retablo mayor data de 1665 y es obra del ensamblador Pedro
Virto y el escultor Bernardo Ibáñez; el lienzo del ático,
con la Inmaculada Concepción, es obra del pintor Juan Florén.
Del resto de las capillas, con retablos en su mayoría barrocos,
destaca la bellísima talla del Santo Cristo del Consuelo,
del siglo XVI. Está dotada de abundante platería, en su mayor
parte del siglo XVII.
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